La enzima que podría cambiar el futuro de la celiaquía

28-11-2025

La UB y el CSIC desarrollan una proteína que degrada el gluten y abre nuevas vías para tratar la enfermedad celíaca 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado una nueva proteína capaz de degradar el gluten de forma altamente eficiente. 

«Con esta enzima hemos visto claras mejoras, tanto en la reducción de los anticuerpos específicos, como en la regeneración del tejido intestinal», explican el responsable del proyecto, el Dr. Francisco Pérez, y la investigadora Marina Girbal. Y esto es determinante en el contexto de la celiaquía. 

Actualmente, el diagnóstico y seguimiento de la celiaquía se basan principalmente en dos pruebas: la detección de anticuerpos específicos y la biopsia intestinal. Precisamente aquí es donde están las dos afectaciones principales de la celiaquía. Si la sufres, aumentan los anticuerpos y el tejido intestinal se degrada. “Esta enzima logra mejorar ambos aspectos”, afirma Girbal. 

El origen: una planta carnívora. El futuro: abierto
Todo ello viene de una planta carnívora. Ya se le había comprobado cierta eficacia, pero la empresa que tenía la patente, como ocurre tantas veces en ciencia, la tenía guardada en un cajón sin hacerle caso. El CSIC la recuperó y le hizo un conjunto de modificaciones para conseguir, entre otras cosas, que pudiera producirse más cantidad y de forma más rápida. 

«Y estas mejoras fueron suficientemente sustanciales para poder crear otra patente diferente, la de la enzima modificada con la que estamos trabajando ahora», concluye la investigadora, que añade que se trata de un descubrimiento que puede tener muchas aplicaciones. «Ahora mismo, nuestra prioridad es su subsistencia. Queremos seguir investigando y, por tanto, estamos abiertos a todo. Cualquier colaboración será más que bienvenida y podemos estudiar muchas posibles utilidades». 

Una enzima con gran potencial
Aunque la investigación se ha centrado inicialmente en el ámbito médico, los responsables del proyecto insisten en que las posibilidades de esta enzima van mucho más allá. 

Una de las posibles aplicaciones, por ejemplo, podría ser la industria alimentaria, para elaborar alimentos sin gluten o como herramienta para eliminar trazas de gluten en procesos de fabricación. «Imagina que una empresa utiliza avena y luego nueces, que pueden tener trazas de gluten; aquí se podría utilizar esta enzima para asegurar la limpieza», explica Marina Girbal. 

Aunque el objetivo principal está claro, «otro propósito que nos podríamos marcar es investigar si puede llegar a ser una especie de equivalente a la Lactasa pero para celíacos o intolerantes al gluten. Es decir, que se produjera en forma de pastilla y permitiera a la persona celíaca o intolerante poder salir a comer fuera.» 

Hay quien afirma que este objetivo podría representar un gran paso adelante en el tratamiento y la mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. Y los más soñadores confían en que, si los resultados de laboratorio se confirman en estudios clínicos, la enzima llegue a convertirse en una herramienta revolucionaria. 

En cualquier caso, «lo más importante ahora es garantizar la continuidad del proyecto y poder desarrollarlo hasta su aplicación real. Hay mucho camino por recorrer, pero también mucho potencial», concluye Girbal. 

Para más información y posibles alianzas:
franciscoperez@ub.edu
marinagirbal@ub.edu